La heroína es una droga sintética derivada de la morfina, la cual se obtiene de las plantas adormideras de las que se extrae el opio. Siendo una de las drogas duras con mayor tasa de dependencia física y psicológica, tiene potentes efectos depresores sobre el sistema nervioso central, es decir, actúa como relajante que puede llegar a causar alucinaciones, sensación de bienestar y pérdida de control de la conciencia.

Debido a la cantidad de formas posibles de ser consumida (inhalada, fumada, ingerida, inyectada…) y sus potentes efectos, el consumo de heroína tuvo un gran auge entre los 70 y los 90 donde millones de personas terminaron con una grave adicción a la heroína que se tradujo en millones de muertes durante esta época. Al ser principalmente consumida por personas jóvenes, podemos asegurar que esta droga llegó a arruinar a toda una generación.

Historia de la heroína

La heroína se inventó en 1878 cuando se aisló un componente de la morfina, la diacetilmorfina. En 1898 la farmacéutica Bayer empezó a comercializar la diacetilmorfina bajo el nombre de Heroína, nombre que se piensa que se le acuñó porque en aquella época la morfina era el principal calmante y causaba demasiados casos de adicción, por lo que se creyó que sería el sustitutivo definitivo al no causarla y así poder salvar muchísimas vidas. Es por ello que hasta 1910 se vendió como sustitutivo de la morfina y como remedio para la tos infantil.

botella de heroina Bayer

Estudios posteriores descubrieron que la heroína se transforma en morfina cuando es absorbida por el hígado. No se tardó en descubrir que los casos de adicción eran incluso más severos que con la morfina, por lo que se prohibió su venta, quedándose restringida a tratamientos paliativos de dolor severo y para la investigación. Entre 1913 y 1924 se prohibió su uso en la mayoría de los países.

Sin embargo, su uso de forma ilegal continuo hasta nuestros días, experimentando un auténtico boom entre 1970 y 1995. Como hemos dicho anteriormente, este auge en su consumo significó millones de muertes en todo el mundo. La facilidad de consumo (donde la vía intravenosa resultó la favorita al ser más rápida e intensa) unido a un contexto de crisis económica internacional hizo que la heroína afectara a muchos barrios obreros masificados. Debido a la alta tasa de dependencia física y psicológica de esta droga, los casos de delincuencia o prostitución para poder pagarse aumentaron significativamente.

Por suerte, el consumo de esta droga ha disminuido de forma significativa desde la década de los 90 y por diversos motivos:

  1. Las enfermedades. El SIDA apareció en los 80 como una enfermedad incurable y terrible que se contagiaba al compartir jeringuillas, así como la hepatitis. Esto produjo que muchos jóvenes tuvieran miedo de contagiarse y su predisposición a probar esta droga fue mucho menor
  2. El auge de la cocaína. Se ha convertido hasta nuestros días en la droga de abuso más representativa al ponerse de moda entre ricos y famosos. La necesidad de una droga tranquilizante en tiempos de crisis ha sido enterrada a favor de una droga estimulante acorde a una época de crecimiento económico.
  3. Pluralidad de drogas. En esa época aparecieron nuevas drogas como el LSD o el MDMA (éxtasis), lo que amplió el abanico de drogas he hiciera que muchos se decantaran por otras que no fueran la heroína (y de efectos menos evidentes). Actualmente la Marihuana es la droga ilegal más consumida.
  4. Signos evidentes como el gran deterioro físico y mental de los heroinómanos han creado una elevada conciencia sobre su consumo
  5. Mayor información. Son muchas las asociaciones que luchan contra el problema de la adicción a la heroína, que unido a la cantidad de información de la que disponemos es mucho más difícil que la gente se vea seducida para probarla.

Efectos de la heroína

Los efectos de la heroína sobre el organismo de forma inmediata es la analgesia generalizada, una sensación de paz total, relajación muscular, supresión del dolor, alucinaciones… que hacen que el consumidor se sienta bien y quiera volver a repetir.

Sin embargo, sus efectos a largo plazo son terribles. El deterioro físico que sufren los adictos a esta droga son fáciles de percibir en muy poco tiempo. Enfermedades de hígado, vasos sanguíneos e incluso en el sistema nervioso son más que habituales. También se producen enfermedades como la psicosis y ataques epilépticos, esto sin hablar de las sustancias con las que se suele cortar la droga, lo que empeora sus efectos.

Es tal su tasa de dependencia, que unido a un síndrome de abstinencia con síntomas muy fuertes, que arrastró a muchos adictos a la delincuencia o la prostitución para permitirse adquirir heroína, lo que indirectamente generó un clima social de inseguridad en las calles que marcó mucho a la sociedad de la época. El aislamiento social que sufrían los heroinómanos unido al estigma social que suponía el consumo de droga, llegó a generar auténticas barriadas de consumidores de esta droga.

Los peores efectos de la heroína fueron sin duda, la elevada cantidad de muertes que produjo, arruinando a toda una generación de jóvenes. La heroína no solía ser pura, sino que se cortaba con otras sustancias que permitieran vender una mayor cantidad, por lo que en muchas ocasiones los daños en el organismo eran muchísimo peores que los de la propia droga. También se produjeron muchas muertes por sobredosis (entre el 50 y 60% de los consumidores han padecido al menos, una en su vida), tanto por exceso como por partidas más puras que el organismo no era capaz de tolerar.

La adicción a la heroína

La heroína es una la droga con mayor tasa de dependencia física y mental, así como la más lesiva para el organismo. Esto se traduce en graves casos de adicción a la droga. Los heroinómanos terminan por consumir mayores cantidades en menor tiempo. Hay que destacar que cuando el adicto no consume esta droga, los efectos del síndrome de abstinencia son muy fuertes (mareos, vómitos, fiebre, malestar, ansiedad, insomnio, calambre musculares, alucinaciones, fuertes dolores…) lo que hace que sea una enfermedad muy difícil de tratar. Como puede verse en el siguiente gráfico, la heroína es una de las peores sustancias jamás sintetizadas.Tasa adiccion dependencia drogas lsd cannabis heroina anfetaminas alcohol tabaco esteroides Popper cetamina metadona

El adicto siente deseos irrefrenables por consumir heroína, lo cual condiciona su comportamiento. La pérdida de control hace que el adicto no sea dueño de su propia vida, afectando seriamente a su entorno social y laboral. El aislamiento social suele ser, aparte de los efectos físicos y psicológicos, un rasgo muy común al perderse noción de la realidad.

Tratamiento

La adicción a la heroína es una de las adicciones más difíciles de tratar. A diferencia de otras drogas, la terapia psicológica no es suficiente.

El primer paso es que el adicto reconozca su problema y tenga deseos reales de tratarse. El apoyo de amigos, familiares y parejas puede ser determinante a la hora de hacer recapacitarle como durante todo el proceso de rehabilitación. También tienen un papel durante la etapa de desintoxicación, donde los síntomas del síndrome de abstinencia son más severos (las primeras 48 horas es el pico y la duración suele ser entre 7 y 10 días).

Ante la gravedad de esta dependencia, el adicto deberá ponerse en manos de profesionales que le ayuden tanto en los primeros días como en los posteriores. La terapia conductual es uno de los mejores métodos para tratar las adicciones. También suelen aplicarse tratamientos con metadona u otros medicamentos que permitan disminuir la dependencia gradualmente. Normalmente se promueven nuevos estilos de vida más saludables a los pacientes, con el objetivo de que puedan volver a asumir el control de su vida y encuentren nuevas actividades que les llenen.