El ácido lisérgico o comúnmente conocido como LSD es la droga psicodélica más potente que existe en la actualidad. Es una sustancia incolora, inodora y con un sabor ligeramente amargo que suele consumirse por vía oral en forma de líquido. A diferencia de otras drogas, sus efectos sobre la mente son mayores que otras drogas, destacando las alucinaciones o cambios en el estado de conciencia que provoca su consumo.

La dosis habitual de esta sustancia oscila entre los 50 y 150 miligramos, siendo una dosis fuerte una cantidad tres veces superior. La duración de los efectos oscila entre las 3 y 12 horas, lo que hace que el LSD sea una de las drogas más potentes que existen.

Historia del LSD

El LSD fue sintetizado por primera vez por el químico Suizo Albert Hofmann en 1938. Para ello se sintetizó el cornezuelo, un hongo presente en granos de cereal. Los experimentos con animales no dieron los resultados que la investigación buscaba, por lo que no fue hasta 1943 cuando Hofmann volvió a retomar el proyecto. Cuando llegó a casa sintió síntomas leves del consumo de LSD, achacándolo a que había absorbido la sustancia de forma accidental por vía cutánea. Posteriormente decidió realizar un experimento donde consumió voluntariamente la sustancia, dando inicio al descubrimiento de sus efectos como droga psicodélica.

Al principio, el LSD fue acogido con optimismo por la comunidad científica, al considerarse un fármaco que podría tener grandes aplicaciones en la terapia contra otras adicciones e incluso para desórdenes mentales como la esquizofrenia, la depresión al tener efectos similares que la mescalina. No se tardó en comercializar en forma de pastillas o para ser inyectado en dosis muy bajas. Muchos psicoterapeutas y psicoanalistas lo utilizaron para eliminar barreras emocionales en sus pacientes, consiguiendo afrontar recuerdos reprimidos en una sesión, algo que normalmente llevaba años de terapia.

Su ilegalización llegó en los años 60 tras fuertes normativas en Estados Unidos debido al uso lúdico que le dio la gente en la época. El hecho más claro fue la cultura hippie, cuyo arte y música tenía claras referencias al consumo de esta sustancia e intentaban evocar sus efectos. El consumo de LSD fue a gran escala durante esta época, hasta su declive en favor de los opiáceos.

adiccion al lsd efectos psicodelico acido viaje arte hippie 1960 sentidos

Hoy en día se siguen estudiando los efectos psicoterapéuticos que podría tener el LSD, siendo su situación ilegal en la mayoría de países y legal para fines de investigación. Actualmente Rusia y Reino Unido plantean su legalización para estos fines, nunca para ocio.

Efectos del LSD

Los efectos del LSD sobre nuestro organismo son impredecibles. Dependen en gran medida de la cantidad ingerida, el estado de ánimo, las expectativas, la personalidad, la pureza de la sustancia… hay que entender que es una droga que afecta a la mente, por lo que es muy difícil dejar claro qué efectos se pueden tener. Incluso una persona que disfruta consumiéndola puede pasarlo realmente mal dependiendo del día, lo que hace que consumir LSD sea una lotería.

Entre los efectos más conocidos figuran las alucinaciones, cambios bruscos de ánimo, la percepción distorsionada del tiempo, alteraciones de los sentidos y la disolución de la psique.

Existen otros efectos físicos que se producen con su consumo, como es el aumento de la temperatura corporal, las pupilas dilatadas, exceso de sudoración, sequedad en la boca, arritmias, mayor presión arterial o dificultad para hablar de forma inteligible.

Sin embargo, debe advertirse que a largo plazo puede ser causa de graves trastornos mentales. Puede causar trastornos temporales, como la depresiones, ataques de ansiedad, alienacion, psicosis e incluso permanentes como la esquizofrenia. Quienes han padecido o son propensos a sufrir este tipo de trastornos tienen más probabilidades de padecerlos si consumen LSD.

Los usuarios denominan como “viaje” a las horas que se está bajo los efectos del LSD, pero en muchas ocasiones las personas que lo consumen pueden tener pensamientos o sensaciones aterradoras, fruto de la cantidad de horas que dura y la susceptibilidad en la que se encuentra un consumidor de LSD en esos momentos. Es lo que se denomina como un “mal viaje”, siendo una experiencia angustiosa y traumática para muchas personas. Los efectos duran entre 3 y 12 horas, hecho que puede resultar agobiante e incluso dar la sensación de no terminar nunca.

En definitiva, es una droga que la gente consume para divertirse con sus efectos psicodélicos, pero estos pueden convertirse en tu peor enemigo en caso de un “mal viaje”, por no olvidar de los trastornos mentales a los que está ligado su uso.

La adicción al LSD

De acuerdo con Wikipedia, el LSD es una sustancia semisintética que no causa adicción ni es tóxica para el organismo. Buscando otras fuentes que arrojaran algo de luz al respecto, desde Adicciona no hemos podido contrastarlo con otras fuentes al considerar que pecan de alarmistas o con tintes demasiado parciales en favor de su consumo. Como web que busca informar sobre las adicciones y poder en la mayor medida posible ayudar a concienciar sobre su uso, hemos obtenido otro tipo de deducciones sobre esta sustancia.

A diferencia de otras drogas adictivas, como la cocaína, la heroína, el tabaco, el alcohol o las anfetaminas, el LSD no causa adicción. Normalmente los consumidores de esta sustancia dejan de hacerlo voluntariamente con el tiempo.

El LSD no es una sustancia adictiva, al menos de una forma física. Cualquier sustancia química que anula receptores en nuestro cerebro, provoca una reacción del mismo, obligándole a crear más receptores para equilibrar la balanza entre receptores activos y anulados, lo que provoca tolerancia hacia la droga, es decir, el consumidor de LSD incrementará las cantidades para lograr los mismos resultados que en la primera toma. Es por ello, que consideramos que puede existir una adicción psicológica hacia su consumo.

¿Por qué prohibir su consumo si el LSD no causa adicción? Porque provoca tolerancia, lo que lleva a muchos a aumentar en gran medida las cantidades de ingesta. Que no cause adicción no significa que no tenga efectos nocivos sobre la salud, tanto físicos derivados de tantas horas de duración durante el consumo como psicológicos al originar o agravar enfermedades mentales, unido a la impredecibilidad de sus efectos, hacen del LSD una droga muy peligrosa.