La dextroanfetaminas, comúnmente conocida como anfetaminas o speed, son drogas que actúan sobre el sistema nervioso central como un potente estimulante que en las últimas décadas han dado lugar a numerosos derivados sintéticos como el MDMA, las benzfetaminas, la metanfetamina o el metilfenidato. Se trata de una droga química, sintetizada en laboratorio, lo que la hace altamente adictiva. El último informe de las Naciones Unidas estima que en el mundo existen unos 25 millones de consumidores de anfetaminas.

Consumo de anfetaminas en el mundoConsumidores de anfetaminas en el mundo

 Historia de la anfetamina

El químico Lázaro Edeleano fue la primera persona en sintetizarla en 1887, muriendo de un ataque al corazón cuatro días después debido a una sobredosis con la anfetamina. Históricamente ha estado ligada a los primeros casos de dopaje en el deporte, al uso militar para incrementar el estado de alerta o mitigar la fatiga en las tropas y para usos médicos excepcionales, aunque debemos destacar que se consume en mayor medida como droga de abuso ilegal.

En la actualidad es la segunda droga ilegal más consumida del mundo, por detrás de la marihuana y superando a la cocaína. Debido a que se consume en forma de pastillas o en polvo para esnifar y que tiene un precio mucho menor que otras drogas estimulantes, se ha convertido en una droga ideal para los jóvenes que salen de fiesta y necesitan una dosis extra de energía para aguantar despiertos toda la noche. También han aumentado significativamente el número de consumidores en horas laborales para aguantar largas jornadas, hecho paradójicamente ligado al contexto de crisis económica internacional, donde muchas personas requieren trabajar horas extra.

Efectos de las anfetaminas

Como se ha comentado anteriormente, las anfetaminas tienen efectos estimulantes sobre nuestro sistema nervioso central. Los efectos inmediatos a su consumo es la sensación de tener muchas energías y euforia, además de falta de inhibición social, lo que provoca una sensación de confianza y poder. No es de extrañar que sea usada por un público eminentemente joven, que necesita aguantar muchas horas de fiesta o ven necesario su uso para tener una mayor confianza de cara a conocer gente en esos momentos.

Esos son los efectos “positivos”, si es que pueden ser definidos de esa manera. Las anfetaminas suprimen el cansancio o la sensación de hambre, lo que puede alterar la salud de forma severa ya que el organismo se ve forzado a hacer algo que de forma natural no haría. Al tener niveles de energía extra, los latidos del corazón se aceleran y vuelven irregulares, lo que hace que un consumidor de este tipo de droga tenga el triple de probabilidades de padecer una afección cardíaca (recordemos que el descubridor de esta sustancia murió por ello a los cuatro días de descubrirla). Al aumentar la temperatura corporal, puede conllevar efectos nocivos en nuestro cerebro. Los comportamientos paranoicos e incluso agresivos también son habituales.

A largo plazo el consumo de anfetaminas da lugar a arritmias, cuadros severos de esquizofrenia, desnutrición al suprimirse el apetito, hipertensión, infartos, agotamiento crónico, insomnio y en los peores casos la muerte directa o indirecta por los efectos anteriormente descritos.

La adicción a las anfetaminas

Las anfetaminas causan adicción. El riesgo de ser adicto a la anfetamina es tan alta como la de ser adicto a la cocaína. Esta droga tiene un índice de tolerancia bajo, es decir, el cuerpo se acostumbra rápidamente a la presencia de la sustancia en el organismo, por lo que un consumidor requerirá cada vez mayores cantidades para alcanzar los efectos deseados. En tan solo tes o cuatro semanas, se puede llegar a necesitar un consumo 40 veces superior para conseguir los efectos de la primera consumición. Por consecuencia, la cantidad consumida aumenta y los tiempos entre consumo y consumo disminuyen, lo que provoca una dependencia psicológica hacia la sustancia y por ende, la adicción hacia ella.

Esto facilita los casos de sobredosis al no controlar bien las cantidades necesarias por parte de un consumidor crónico. Cuando se deja de tomar anfetaminas, el síndrome de abstinencia aparece, pudiendo durar hasta un mes. Los síntomas ante la ausencia de la sustancia en el organismo son ansiedad, depresión, fatiga, insomnio, irritabilidad, aumento del apetito, sudores, fiebre, leves alucinaciones…y la necesidad imperiosa de volver a consumir. Esto hace que el adicto no tenga el control sobre su vida, al estar condicionado. Además de los efectos sobre el cuerpo, la adicción a la anfetamina provoca de forma indirecta el aislamiento social de familia, amigos y parejas, incluyendo el entorno laboral.

Esto hace que sea un problema de gran importancia, porque una adicción de este tipo tiene graves problemas en la salud del adicto y afecta a su entorno social.

La sobredosis por anfetaminas

Al requerir cada vez mayores cantidades para lograr los efectos deseados, unido a que este tipo de drogas se suele adulterar (suelen incluirse otras sustancias para rebajar la pureza con fin de vender mayor cantidad), lo que hace en muchas ocasiones difícil medir la cantidad necesaria. También bajo los efectos de las anfetaminas se es más propenso a seguir consumiéndola. Esto hace que el adicto pueda sufrir una sobredosis, por lo que es importante saber actuar.

Los efectos de una sobredosis son:

  1. Temblores
  2. Enrojecimiento de la piel, especialmente la cara
  3. Pérdida del control sobre el cuerpo y la coordinación
  4. Comportamiento irritable e incluso agresivo
  5. Confusión, alucinaciones
  6. Dolor torácico, hipotensióny arritmias cardíacas
  7. En los casos más graves hay convulsiones, coma e incluso fallo respiratorio y muerte

Se debe llamar urgentemente a los servicios médicos, quienes podrán tratar el caso para que el paciente sufra las menores lesiones posibles. Se recomienda no suministrar ningún líquido para evitar edemas pulmonares, aunque puede suministrarse un poco de leche con objetivo de retrasar la absorción o causar el vómito. Utilizar algún trapo húmero sobre la cabeza para rebajar la temperatura corporal puede ser una buena idea pero sólamente hasta que los servicios de urgencias llegan. En ningún caso debe tratarse un caso de sobredosis con remedios caseros o esperar a que sus efectos pasen.

Tratamiento de las anfetaminas

La adicción a las anfetaminas es una enfermedad tratable y que puede curarse.

El primer paso es reconocer el problema, analizar cuánto se consume y en qué te está afectando negativamente. El papel de los familiares, amigos o parejas en este punto puede ser determinante si el adicto es incapaz de reconocer su problema, pero se debe abordar en momentos donde el adicto no esté bajo los efectos de esta droga o con abstinencia porque podría ponerse a la defensiva. Sin el reconocimiento del problema y voluntad real de tratarse, cualquier tratamiento será inefectivo.

Lo segundo es ponerse en manos de profesionales, que asesorarán e iniciarán medios para la recuperación del paciente. Normalmente suele ser ayuda psicológica, donde la terapia conductual, en ocasiones combinada con medicamentes, tiene efectos muy positivos sobre el adicto. El objetivo es que el paciente encuentre una forma de recuperar el control sobre su vida y pueda disfrutarla sin requerir el uso de drogas.