La adicción al alcohol o alcoholismo es la enfermedad donde el paciente tiene la necesidad imperiosa de ingerir alcohol. Se caracteriza por una gran dependencia física a dicha droga, un aumento de la tolerancia a su consumo (lo que implica consumir cada vez cantidades mayores) y la aparición de síntomas variados en caso de abstinencia. El alcohol es causante de más de 3 millones de muertes al año, existiendo más de 200 enfermedades relacionadas con su consumo..

¿Eres consciente del alcance del alcoholismo?

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Existen muchos tipos de alcoholismo, desde los que ingieren grandes cantidades en intervalos separados (semanas, meses…) hasta quienes lo consumen a diario. Por norma general, con el desarrollo de esta adicción, los plazos de consumo tienden a acortarse y las cantidades son cada vez mayores debido a la tolerancia que se va adquiriendo.

El problema de la adicción al alcohol es que su consumo está generalizado al ser una droga legal. Los adolescentes son el grupo más vulnerable a contraer este tipo de adicción. La presión social y el ser una etapa de cambio entre la niñez y la madurez, hacen que tiendan a recurrir al alcohol cuando salen de fiesta, consumiendo grandes cantidades de alcohol los fines de semana y ampliándose posteriormente entre semana.

¿Qué causas facilitan una adicción al alcohol?

Existen dos factores que facilitan el alcoholismo en una persona. En primer lugar, los genes heredados tienen un papel importante.  Aquellas personas cuyo historial familiar tiene casos de problemas de abuso de alcohol, tienen mayores probabilidades de padecer esta enfermedad.

En segundo lugar, el propio consumo de alcohol causa el alcoholismo. Por mucha resistencia que se tenga a esta droga, cuanto mayor es la cantidad que se ingiere y cuanto menores son los plazos entre ingesta e ingesta, mayores probabilidades hay de desarrollar la adicción.

¿Por qué es tan grave el alcoholismo?

Las personas que ingieren alcohol suelen adquirir tolerancia, lo que implica la necesidad de consumir mayores cantidades para obtener los efectos que desean de ello, que unido a un acortamiento de los ciclos entre toma y toma degeneran en una adicción que controla el comportamiento del adicto, impidiéndole hacer una vida normal. Cuando desean parar, no pueden al desarrollar síndrome de abstinencia.

Esto obliga a quienes padecen alcoholismo a ingerir grandes cantidades a diario, cuyos efectos a largo plazo sobre la salud son drásticos. La Organización Mundial de la Salud lo considera una enfermedad incurable, progresiva y mortal. Es la causa de más de 200 enfermedades, entre las que se puede destacar el cáncer de boca, garganta, esófago, estómago, hígado y mama, la cirrosis hepática, pancreatitis, enfermedades del corazón, degeneraciones neuronales y desórdenes alimenticios.

Los alcohólicos suelen estar la mayor parte del tiempo en estado de embriaguez, lo que no les permite desempeñar las actividades diarias de forma correcta, incluso imposibilitandoles a hacer cualquier cosa. Las relaciones con su entorno, incluyendo amigos, familiares y pareja se deterioran hasta el extremo de incomunicarse con el resto del mundo.

Tampoco podemos olvidar el aspecto económico, normalmente la adicción al alcohol no permite que las personas puedan trabajar, que unido a la impulsividad de comprar alcohol tiende por arruinar a la persona o comprometer la economía de las personas de su entorno.

El alcoholismo es una enfermedad incurable. Un alcohólico siempre tendrá la posibilidad de sufrir una recaída, sobre todo si prueba el alcohol con la excusa de ser algo excepcional. Esta enfermedad aunque es incurable, puede ser tratada de forma eficaz, permitiendoles volver a ser dueños de sus vidas.

¿Cuál es el mejor tratamiento?

Todo tratamiento contra el alcoholismo debe constar de cuatro fases:

  1. Reconocimiento del problema: El adicto debe reconocer que necesita ayuda. Por norma general, son incapaces de verlo por ellos mismos, por lo que la mejor estrategia es que sus seres queridos le aborden el problema cuando no está bebido o de resaca. Si no reconoce el problema y no desea la ayuda, el tratamiento no funcionará.
  2. La desintoxicación: En esta fase se cesa de consumir alcohol. Debe existir supervisión para asegurarse que se cumple el periodo (de una semana de normal) y bajo supervisión médica, quien podrá recetar fármacos si lo considera.
  3. Rehabilitación: Ayuda psicológica que permita mantener la abstinencia de alcohol. Es la única vía para que los adictos puedan crear alternativas mejores a la adicción. También se puede incluir cuidados médicos o asistencia a las familias, que normalmente han sufrido el problema también.
  4. Terapias de aversión: A veces, pueden usarse medicamentos que generen asco o repugnancia al alcohol incluso cuando se toma.

Dejar el alcohol es posible, siendo el papel de las familias y psicólogos, así como la voluntad del enfermo, claves para la recuperación.