La adicción al juego o ludopatía se caracteriza por la necesidad incontrolable de jugar o apostar de forma continuada y con mayores cantidades para satisfacer sus impulsos. A diferencia de otras adicciones, que suelen implicar el consumo de ciertas sustancias y causan efectos sobre la salud física, el juego causa dependencia psicológica. Además en muchas ocasiones el estímulo es apostar sumas de dinero cada vez mayores y la satisfacción de ganar. El adicto es incapaz de tener control sobre lo que gana y lo que pierde, por lo que suele arruinarse económicamente, derivando en otras prácticas como la cleptomanía (en muchas ocasiones a familiares) para seguir satisfaciendo su necesidad de jugar. Se estima que afecta al 2% de la población..
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¿Qué síntomas caracterizan la ludopatía?

Se reconoce la adicción al juego si la persona que juega o apuesta cumple al menos la mitad de los siguientes síntomas:

  1. Pensamientos recurrentes sobre el juego, ya sean experiencias pasadas o fantasías
  2. Aumento progresivo del tiempo de juego o de la cantidad de las apuestas
  3. Estrés, malhumor, irritabilidad…cada vez que se intenta dejar o reducir el juego
  4. El juego como vía de escape del estado de ánimo o ante los problemas
  5. Intentos de recuperar las pérdidas jugando más
  6. Las mentiras. Los adictos suelen mentir en cantidades destinadas, ganadas, tiempo que han estado jugando…
  7. Pérdida del control cuando se deja de jugar
  8. Compromiso económico de terceros (principalmente familia y amigos) para seguir jugando
  9. Comprometer relaciones de amigos, familia, pareja, empleo…
  10. Robar o estafar para obtener dinero con el que recuperar lo perdido

¿Qué consecuencias tiene la adicción al juego?

El signo más evidente es la carencia de control del comportamiento. El adicto es incapaz de resistir el impulso de jugar o apostar incluso cuando quiere dejarlo.

El aumento progresivo del tiempo de juego suele comprometer relaciones con familiares, amigos, parejas…incluso con el trabajo. Es aislamiento social suele ser un signo muy evidente de cualquier tipo de adicción. En muchas ocasiones este aislamiento lo puede producir un motivo económico, ya que en ocasiones la familia financia la adicción de forma inconsciente o engañada por las mentiras del adicto. El apartado económico es importante porque no se suele tener control sobre los ingresos y gastos del juego, lo que conlleva a que el adicto se arruine, forzándole a cometer robos o estafas para recuperar las pérdidas o seguir jugando.

El tratamiento

El primer paso para curar la adicción al juego es que el ludópata sea consciente de su problema y que tenga un compromiso real a solucionarlo. De nada sirve forzar a alguien a ir a terapia porque las probabilidades de recaer son muy grandes. Los familiares y amigos deben jugar un papel muy importante, tanto para hacerle ver el problema como durante la rehabilitación. La mejor estrategia o enfoque es abordar el problema cuando la persona no está jugando.

La terapia cognitivo-conductual ha demostrado buenos resultados contra este problema. La asistencia psicológica, ya sea mediante consejos, grupos de autoayuda o medicación psiquiátrica son las mejores vías para combatirlo.

La ludopatía es una enfermedad tratable y curable, por lo que detectar el problema a tiempo es esencial para evitar males mayores.