La cafeína es una droga alcaloide cuyos efectos psicoactivos son de carácter estimulante para nuestro sistema nervioso central, eliminando el cansancio y provocando un estado de alerta. Actualmente es una de las drogas más consumidas del mundo, aproximadamente el 80% de la población la consume a diario, ya sea en forma de café, té, mate, Guaraná, bebidas energéticas o en pastillas. Junto al alcohol o el tabaco, es una droga legal.

Al ser una droga presente de forma natural en algunas plantas para ahuyentar a los insectos e impedir que otras plantas germinen, unido a que tiene efectos menos nocivos que otras drogas, hace que sea legal en todo el mundo. En muchas ocasiones incluso olvidamos que se trata de una sustancia que pueda causar adicción. Como curiosidad, su nombre procede a que se sintetizó por primera vez a partir del café, siendo la teína o la guaranina distintos nombre para la misma sustancia.

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Historia

Al ser una sustancia natural, el ser humano ha consumido cafeína desde la Prehistoria, cuando se empezó a mascar la corteza y las hojas de ciertas plantas que permitían mitigar el cansancio. Posteriormente se empezó a calentar dichas plantas en agua hirviendo para conseguir un efecto mayor, siendo uno de los usos más comunes que conservamos en la actualidad.

Son numerosas las fuentes que atribuyen el consumo de esta sustancia por primera vez, lo que da lugar a pensar que el consumo se produjo en diferentes culturas, en diferentes momentos de la historia y en muchas ocasiones achacándolo a un evento accidental, como hojas que caen en agua hirviendo o pastores que observaban que sus rebaños se inquietaban más cuando comían en determinadas zonas. El consumo generalizado en Europa se produjo entre los siglos XVI y XVIII, llegando a escala mundial.

Fue en 1819 cuando el químico alemán Friedrich Ferdinand Runge quién la descubrió y determinó que era la misma sustancia presente en diferentes plantas como el café, el cacao, el té o el Guaraná.

Actualmente se sigue consumiento cafeína en estas formas, aunque las bebidas energéticas han ganado popularidad, sobre todo en estudiantes que necesitan estudiar durante largas jornadas en épocas de exámenes. También se comercializan pastillas de cafeína pura, mucho más efectivas y con efectos más intensos sobre el organismo.

Efectos de consumir cafeína

El consumo de cafeína tiene efectos estimulantes sobre nuestro cuerpo. Crea un estado de alerta, mitigando el sueño que dura varias horas desde toma, por lo que es muy utilizado por estudiantes en épocas de exámenes y por trabajadores que desean estar más despiertos por las mañanas. En el deporte también ha sido utilizada, al mejorar las capacidad respiratoria, y mejorando la resistencia.

Sin embargo, a pesar de ser una droga cuyos efectos no son tan dramáticos como con otras sustancias ilegales o con el alcohol, su consumo desmesurado puede ocasiones problemas como nerviosismo, insomnio, problemas intestinales, arritmias, agitación o espasmos musculares involuntarios.

El consumo de cafeína en niños es cuestionado, existiendo fuertes detractores y gente que lo apoya para paliar el déficit de atención. Sea cual sea la postura, se recomienda un consumo muy inferior a la cantidad de un adulto.

Los efectos a largo plazo no son nocivos, al no tener repercusiones serias sobre nuestro organismo, aunque pueden existir problemas cardíacos fruto de las arritmias que originan, por lo que es recomendable no abusar de la cafeína.

La adicción a la cafeína

La cafeína actúa en el cerebro bloqueando la sensación de cansancio y mejorando la efectividad de la dopamina presente en el cerebro así como la generación de adredalina. El consumo diario (recordemos que el 80% de la población mundial lo hace) hace que a largo plazo el cerebro cambie su estructura, acostumbrándose a la sustancia, generando tolerancia e incluso necesitándola. La cafeína bloquea los receptores del cansancio, por lo que el cerebro tienden a crear más para equilibrar la balanza, requiriendo mayores cantidades en menos tiempo para lograr los mismos efectos estimulantes.

El consumo continuado genera una adicción a la cafeína, que llega a originar síntomas propios del síndrome de abstinencia cuando no es consumida. Algunos síntomas que pueden sufrirse cuando no se toma cafeína son:

  1. Irritabilidad
  2. Falta de concentración
  3. Fiebre, malestar, dolor de cabeza
  4. Cansancio, falta de concentración
  5. Dolor de cabeza
  6. Estreñimiento
  7. Depresión

Aunque los efectos de la cafeína no son del todo perjudiciales para nuestra salud ni históricamente han causado muertes de forma significativa, se recomienda eliminar el problema de la adicción de forma gradual, sustituyendo el consumo por otras bebidas más saludables, mejorando la alimentación y haciendo deporte.

Elegir un estilo de vida saludable es importante para no depender de otras sustancias que pueden limitar nuestras vidas o permitir que no estemos en las mejores condiciones.