La adicción a la cocaína es la necesidad psicológica o física de consumir esta sustancia de forma recurrente y llegando a perder el control sobre nuestro comportamiento si no es consumida. La cocaína se obtiene del procesamiento de las hojas de la planta de coca, originaria de Perú, Colombia y Bolivia. Esta droga actúa en el organismo como un estimulante del sistema nervioso central y como un supresor del dolor. Junto a la heroína, la cocaína es una de las drogas más adictivas.

Podemos distinguir entre quienes la consumen de forma natural, es decir, quienes consumen las hojas de la planta sin ningún proceso de elaboración y entre quienes la consumen de forma química, haciendo procesado las hojas y mezclado con otras sustancias hasta dar lugar a un polvo blanco semejante al azúcar (y cuyos efectos son más potentes y nocivos para nuestro cuerpo).

¿Por qué la gente consume cocaína?

Esta droga es un potente estimulante del sistema nervioso central y supresor del hambre y dolor. Quienes la consumen suelen ser personas que tienen que realizar duras tareas de trabajo o que tienen que permanecer muchas horas despiertos. Es bastante común entre jóvenes, quienes la consumen cuando salen de fiesta y quieren pasar toda la noche sin dormir ni cansarse.

La cocaína puede consumirse de tres maneras:

  1. De forma natural, consumiendo las hojas de la planta directamente
  2. Esnifada cuando se presenta en forma de polvo
  3. Inyectada cuando se diluye en agua el polvo

Es por ello, que muchas personas consumen cocaína para divertirse o incluso para trabajar. Al ser un perfil medianamente joven, muchos de las personas que la empiezan a consumir es por la necesidad de sentirse integrados en el grupo demostrando que son valientes.

¿Qué efectos tiene la adicción a la cocaína?

La cocaína es una droga muy potente, lo que hace que la posibilidad de contraer una adicción a la droga mucho mayor. Puede llegar a estar en el cuerpo durante 72 horas de la última ingesta hasta 4 meses en caso de adictos crónicos.

Durante el consumo los efectos en el organismo son inmediatos. El aumento de temperatura corporal, comportamiento agresivo, paranoia, disminución del apetito y del sueño, sensación de tener mucha energía, aumento del pulso cardíaco…son los síntomas más relevantes. Para un consumidor crónico estos efectos son desastrosos para la salud, llegando incluso a provocar la muerte.

Quienes esnifan esta sustancia, pueden perder el tabique nasal.

Además de los efectos físicos, la adicción a la cocaína tiene efectos sobre el estado psicológico del adicto. Durante los efectos de esta sustancia son comunes los cambios de comportamiento. Los pensamientos paranoides, unidos a una sensación de poder contribuyen a que el comportamiento se vuelva agresivo y antisocial.

Debido a la dependencia psicológica a esta droga, los usuarios tienden a usar mayores cantidades o reducir los tiempos entre ingesta e ingesta. Dependiendo de la gravedad del caso, el paciente puede llegar a ver su economía arruinada.

¿Por qué debe tratarse la adicción a la cocaína?

La adicción a la cocaína impide a la persona que la sufre hacer una vida normal. El impulso irrefrenable de consumir la sustancia de forma recurrente hace que sus comportamientos estén condicionados psicológicamente. Cuando el adicto no puede consumir esta droga sufre cambios de humor que pueden ser incluso agresivos. El aislamiento de amigos, parejas y familiares es muy habitual en estos casos.

A todo esto debemos sumar los problemas de salud que se originan del consumo recurrente, siendo los problemas cardíacos los más comunes. El riesgo por muerte súbita se cuadruplica en estos casos de adicción.

En muchos casos también sufren las consecuencias las personas más cercanas, que no pueden evitar ver cómo un ser querido se destruye la vida o se ven afectados por los actos del adicto. A un nivel económico también pueden verse afectadas.

La adicción a la cocaína es una enfermedad tratable con ayuda profesional. El primer paso es que el adicto reconozca que tiene un problema y tenga un deseo real de rehabilitarse. Ningún tratamiento puede funcionar si el adicto no quiere por voluntad propia tratarse.

Normalmente el tratamiento varía del grado de la adicción, por lo que suele combinarse el uso farmacológico con el tratamiento psicológico para contrarrestar los efectos de la abstinencia. Recurrir a ayuda profesional es la mejor vía para asegurar la recuperación del paciente.

Los familiares también tienen un papel fundamental en la recuperación. Son quienes mejor pueden apoyar al adicto, controlarle para que no consuma o ayudándole a encontrar nuevas aficiones para que pueda volver a ser dueño de su vida.