Actualmente existen una gran variedad de Redes Sociales: Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn… son algunas de las más conocidas. En los últimos años han evolucionado de una forma vertiginosa, permitiéndonos estar conectados con todos nuestros conocidos en tiempo real. Sin embargo, un mal uso de las mismas puede desencadenar en una Adicción a las Redes Sociales, que puede incluso afectar a nuestras relaciones personales con nuestros familiares, parejas y amigos. La adicción a las redes sociales y la adicción al celular suelen ir de la mano.

¿Conocías esta nueva adicción?

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La adicción a las Redes Sociales es una realidad

Utilizamos las Redes Sociales las 24 horas del día, lo que ha hecho que nos volvamos dependiente s de tu uso para sentirnos bien. Ha llegado a tal extremo que incluso estamos conectados cuando estamos con nuestro grupo de amigos en persona…

Y es que la adicción al celular está bastante ligada a la adicción a las redes sociales. El uso de Smartphone es la causante porque con ellos podemos hacer cualquier cosa, lo que nos ha vuelto dependientes e incluso nos permite continuar con el estímulo que causa la adicción fuera de casa.

Con el tiempo, el uso de las Redes Sociales se vuelve excesivo, alterando la vida cotidiana. El principal público víctima de este tipo de adicción son los jóvenes, más abiertos al uso de las tecnologías y todavía se encuentran en una fase donde deben aprender a controlar sus emociones. Normalmente en las Redes Sociales solo se refleja lo positivo, lo que nos generan emociones buenas a las que el cerebro se vuelve adicto al emitir sustancias químicas derivadas de esa satisfacción.

¿Qué consecuencias tiene una adicción a las Redes Sociales?

Cuando nos volvemos adictos a las Redes sociales el principal problema es que nos volvemos dependientes. La mayoría de Redes Sociales no tienen coste, lo que permite no comprometerse económicamente.

La principal consecuencia de una adicción a las Redes Sociales es que nos volvemos menos productivos. Tener una red social o el móvil a mano hace que nos distraigamos más fácilmente y no nos podamos concentrar, lo que afecta significativamente a nuestros resultados en los estudios o incluso en el trabajo.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la persona adicta tiende a aislarse. Utilizamos las Redes Sociales para estar en contacto con todo el mundo y en todo momento, pero paradójicamente eso nos aísla más de las relaciones en persona. La familia, pareja o los amigos son los principales afectados, debido a que se pierde el contacto personal en detrimento del online.

En definitiva, se termina por no disfrutar de las cosas, incluso llegando a estados de ansiedad y estrés cuando no se hace uso de ellas. Al final algo que utilizamos para entretenernos se vuelve nuestro principal componente contra la felicidad.

Debemos a aprender a gestionarlas y hacer buen uso de ellas

Usar una red social no es malo, el problema reside en cuanto nuestro uso es desmedido y nos afecta en nuestro día a día.

La clave reside en el control. Debemos ser capaces de hacer un uso responsable de este tipo de herramientas sin caer en el extremo de que controlen nuestras vidas. Algunos consejos pueden ser marcarse horarios de uso, encontrar nuevas aficiones al margen de ellas que nos permitan disfrutar de cosas diferentes e intentar no depender tanto de las mismas en el día a día.